Esta es la receta más sencilla que he preparado, a veces después de unos días como estos de fiestas continuas y comidas desbordantes, le apetece al cuerpo y a la mente, algo fácil, asequible, elemental, mondo lirondo, …, humilde.
El camino de lo complejo nos acerca sin saberlo a lo más simple, y las cosas simples triunfan cuando están respaldadas por el ingenio.
Que satisfacción cuando en medio de una comida, inundada de carne, mariscos, embutidos, pescados, dulces, presentas una elemental ensalada y oyes, ¡que bien una ensalada!, no sabes cuánto me apetece hoy tomar algo verde.
Casi siempre, aunque no seamos conscientes de ello, en la sobriedad radica la belleza.
¿Qué necesitamos?
Lechuga rizada (da lo mismo la que escojáis, puede ser romana, mezcla, canónigos, escarola…)
Queso manchego (da lo mismo el que más os guste; puede ser azul, parmesano, de oveja…)
Nueces
Para aliñarlo lo que mejor acompaña esta ensalada es una
vinagreta de yogur (si pinchas en este enlace te lleva a la preparación de esta sencilla salsa). Los ingredientes de la salsa son: 1 yogur natural 0% ,1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharada de zumo de limón, 4 filetes de anchoa en aceite de oliva, 1 cucharada de mostaza, 1 diente de ajo, 1 pizca de sal y pimienta, 1/2 cebolleta, perejil picado, 1 cucharadita de vinagre (si te gustan las salsas fuertes)
¿Cómo lo hacemos?

Lavamos bien la lechuga, cortamos el queso en taquitos, troceamos las nueces, todo a un bol, añadimos la vinagreta y mezclamos.
Colaboración de mi hijo
Se ofrece voluntario para prepararla no tiene ninguna complicación, y entre lechuga y lechuga picotea un par de nueces, un trocito de queso,…, es la ventaja de ser el cocinero.
Ideal para empezar la dieta… Pero después de Reyes!!!.
¡Hombre!, como primero para después comerte un buen segundo tampoco está mal.