Los japoneses tienen la esperanza de vida más alta del mundo, si amigos, el país del sol naciente está lleno de personas de edad avanzada.
Claro que lo importante no es vivir mucho sino hacerlo con calidad, bueno pues en esto también son los mejores. Pueden vivir 75 años sin perder sus capacidades y estando totalmente sanos, o al menos eso aparece en los informes de la Organización Mundial de la Salud.
En el Japón actual la vida es muy estresante, la gente que vive en las ciudades trabaja muchas horas, la presión para rendir es alta, y el fracaso está mal visto.
Entonces, ¿cómo los japoneses logran vivir tanto tiempo y con calidad?.
Según cuenta Naomi Moriyama en su libro «Las mujeres japonesas no se ponen viejas o gordas:Secretos de la cocina de Tokyo de mi madre» es por el tipo de cocina y la forma de combinar los alimentos.
Sus comidas bajas en calorías, platos atractivos a la vista, porciones pequeñas, alimentos sanos como pescado, verduras… todo contribuye a una vida útil más larga y saludable.
Estos pasteles de chocolate blanco son un ejemplo de todo lo que acabo de contaros; con solo tres ingredientes, sin azúcar y sin harina conseguimos unos pastelillos; ligeros, delicados, de textura suave, sabor delicioso, presentación exquisita, esponjosos, se deshacen en la boca, y además dejaras admirados a los comensales.
Ingredientes (14 unidades aproximadamente)
3 huevos
150 gramos de chocolate blanco
120 gramos de queso mascarpone
Elaboración
Rompemos el chocolate en trozos pequeños y los colocamos en un bol. Los deshacemos al baño María.
Mientras separamos las yemas de las claras, batimos las claras a punto de nieve (si pinchas este enlace te lleva al post en el que explico como conseguir el punto de nieve bien firme) .
Una vez conseguido el punto de nieve las reservamos para después en un taper cerrado dentro del frigorífico.
Mezclamos poco a poco el queso con el chocolate derretido.
Luego añadimos las yemas de huevo
Cuando ya está bien mezclado añadimos las claras a punto de nieve, como queremos que quede esponjoso lo hacemos en tres pasos, es decir echamos una parte de las claras y mezclamos, echamos una segunda parte de las claras y volvemos a mezclar y echamos la tercera parte de las claras y volvemos a mezclar. Removiéndolo siempre con mucho cuidado para no perder ni volumen ni esponjosidad.
Ahora volcamos la masa sobre los moldes, puedes utilizar solo un molde para todo el pastel y después partirlo, o moldes individuales.
En una bandeja de horno, vertemos un vaso de agua hirviendo (1/4 de litro) colocamos los moldes sobre la bandeja y el agua (es decir preparamos un baño María para hacerlo en el horno) y después lo colocamos todo en el horno precalentado a 170º, durante unos 15 minutos.
Luego reducimos la temperatura a 160° y lo dejamos horneándose durante otros 10 minutos. Apagamos el horno y dejamos que el pastel repose en el horno 10 minutos más.
Si lo hacemos en moldes individuales se necesita menos tiempo; a 170º, 12 minutos, después a 160º 8 minutos y con el horno apagado 6 minutos
Por supuesto lo podemos hacer de chocolate negro y de chocolate con leche, lo único a cambiar es la proporción con estos chocolates son 120 gr. de chocolate y 120 gr. de queso.
Dejamos que el pastel se enfríe. Espolvoreamos con azúcar glass sobre él o lo decoramos, con nata, o con chocolate… a tu gusto y ¡buen provecho!
Colaboración de mi hijo
¡Le encantan!, como al resto de la familia, él se ocupa de desmoldarlos, decorarlos con azúcar glass y comérselos en un santiamén.










Tienen una pinta buenísima y no parece difícil su Ejecución. Esta misma tarde me pongo a Hacerlos!!
¡Están riquísimos, Mercedes!!!
Cuéntanos después cómo te han salido (con una foto, si puede ser).
¡Qué bien Mercedes!, ya me contarás que tal te han salido, son sencillos y están muy buenos.