Souflé de boletus y queso (técnica para utilizar setas deshidratadas)

Posted on julio 22, 2017

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La vida es como un soufflé, deliciosa pero al mismo tiempo un auténtico desafío.

Nuestra vida puede ser un plato central, un acompañante magnifico, el mejor de los postres, salada, dulce, ácida….

Nace de la unión de dos preparaciones; una base que le da sabor y color, nuestra personalidad y un acompañamiento que le da consistencia y la modifica, nuestras experiencias.

Vamos formándonos lentamente, casi al baño María,  hasta que conseguimos alcanzar nuestro máximo esplendor, las circunstancias que nos rodean pueden en ocasiones desinflarnos, desmoralizarnos, derrumbarnos… tenemos que luchar para que esto no suceda, y saber que como un buen soufflé aunque se venga abajo la esencia sigue siendo la misma. Hay que devorar la vida con rapidez.

Los soufflés son livianos, sutiles, con un punto tierno, exquisitos, con una apariencia brillante, mullidos y se comen sin darte cuenta.

Técnica para hidratar setas
La deshidratación de setas se hace sin utilizar productos químicos, conservantes, o aditivos, se hace mediante un proceso físico quedando totalmente naturales ya que no se alteran sus propiedades.

Solo pierden textura y no quedan bien para hacerlas a la plancha, pero personalmente para guisos, arroces y pastas me gustan mucho; porque tienen un sabor muy intenso, y en la mayoría de los casos al deshidratarlas el sabor se concentra.

Su principal ventaja es que se conservan durante más tiempo y de una forma más sencilla, pesan menos, ocupan menos espacio y por supuesto son más económicas ya que desaparece el problema de que se estropeen, se transportan y almacenan con más facilidad. 100 gramos de setas deshidratadas equivalen a 1 kilo de la misma variedad fresca.

Para cocinar las setas deshidratadas tenemos que volver a hidratarlas, seguimos las instrucciones que vienen en el paquete, aunque la regla general es ponerlas en un bol, añadir agua hasta que las cubramos, si es tibia las mantenemos durante media hora, o una hora si utilizamos agua fría. Una vez hidratadas las utilizamos como las frescas.

Ingredientes (4 o 5 raciones)

15 gr. de boletus deshidratados (utilizo los deshidratados porque salen exquisitos y mucho más económicos). Si utilizas boletus frescos son 150 gr.
1 cebolla
25 gr. de azúcar,
50 gr. de harina,
50 gr. de mantequilla,
300 ml. de leche (si utilizas boletus frescos son 400 ml. de leche)
100 ml. del agua que hemos utilizado para hidratar los boletus (si utilizas boletus frescos no añades agua)
3 huevos pequeños
sal,
pimienta,
nuez moscada,
queso Camembert rallado
Aceite de oliva

Elaboración
Vamos ahora con los boletus 
1.- Si son deshidratados:

Siguiendo lo dicho ponemos los boletus en un bol con agua tibia, tenemos que tener en cuenta que al hidratarse, los boletus secos crecen bastante, con lo cual el agua tiene que ser un poquito más que con otras setas. El agua que nos sobra podemos utilizarla para hacer algún guiso, tiene un sabor estupendo.
2.- Si son frescos empezamos aquí con la elaboración de la receta.

Pelamos y picamos la cebolla muy finita, la estofamos con un poquito de aceite, cuando empieza a estar transparente añadimos el azúcar hasta que quede caramelizada.

Ya tenemos los boletus listos, los troceamos,

Ponemos una sartén con la mantequilla y los doramos sin que se hagan demasiado. Sacamos y reservamos.

En la misma sartén con la misma mantequilla hacemos una bechamel (si pinchas en el enlace te lleva directamente a la forma de hacer la bechamel), tostamos la harina, añadimos la leche y el agua de hidratar los boletus.
A media cocción echamos sal, pimienta y cuando está casi hecha incorporamos un poquito de nuez moscada.

Cuando tenemos la bechamel lista echamos la cebolla caramelizada y los boletus, lo mantenemos en el fuego un par de minutos mezclando bien.

Separamos las claras de las yemas. Incorporamos las yemas una a una a la mezcla anterior.

Montamos las claras a punto de nieve  (pinchando en el enlace te lleva al post donde explico y comparto trucos para conseguir unas claras a punto de nieve firmes), las agregamos poco a poco, como queremos que quede esponjoso lo hacemos en tres pasos, es decir echamos una parte de las claras y mezclamos, echamos una segunda parte de las claras y volvemos a mezclar y echamos la tercera parte de las claras y volvemos a mezclar. Removiéndolo siempre con mucho cuidado para no perder ni volumen ni esponjosidad, siempre con movimientos envolventes.

Voy a hacerlo como si fuera una tarta por eso utilizo un solo molde, también se puede hacer en moldes individuales. Pincelamos las paredes con mantequilla, verter la mezcla y hornearlo a 160º entre 40 y 50 minutos.
Cuando ya ha subido el soufflé (no podemos abrir la puerta del horno hasta que no haya terminado de subir, porque si lo hacemos se baja).

Espolvoreamos con el queso rallado. Lo retiramos del horno y servimos.








Colaboración de mi hijo
Cerrado por vacaciones.



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