Croqueta, el sonido de esta palabra evoca algo dorado, crujiente, a la vez suave y cremoso.
Con distintas composiciones, están en las cocinas de todo el mundo y se hacen al gusto de cada cocinero; pueden ser de carne, embutidos, pescado, queso, verduras, sobras, e incluso dulces. El punto de unión es el uso de la salsa bechamel, su envoltura en pan rallado y su destino la fritura.
Cualquier combinación puede tener éxito…, esto nos permite abrir la nevera, ser imaginativos, creativos, originales…
Las croquetas que hoy presento surgen de mi lucha por incluir el pescado en los gustos de mis hijos. El desafío tuvo éxito, ¡ por fin he encontrado el equilibrio de sabores y la consistencia perfecta!.
Para los que todavía estáis buscándolo…, hay que ponerle remedio rápidamente, ¡creo que no quedarás decepcionado con el viaje!
¿Qué necesitamos? (25 unidades)
150 gr. de pescadilla limpia (puede ser cualquier pescado blanco, a mi personalmente después de hacerla de diferentes pescados, el sabor que más me gusta es el que le da la pescadilla)
100 gr. de gambas peladas y sin cabeza.
90 gr. de harina
30 gr. de harina de crema de champiñón (le da un gusto especial)
100 gr. de mantequilla
1 l. de leche
1 cebolleta, finamente picada
2 huevos medianos
pan rallado
nuez moscada, sal y pimienta
¿Cómo lo hacemos?
En la sartén con la mantequilla salteamos las gambas y las sacamos.
En esta misma sartén pochamos la cebolleta que previamente hemos cortado en trocitos muy pequeños.
Añadimos la pescadilla desmenuzada sal y pimienta y la sofreímos hasta que este hecha.
Agregamos las gambas troceadas, un par de vueltas.

Con ayuda de una espátula retiramos el pescado hacia los lados dejando el centro libre para añadir la harina durante 1 minuto a fuego medio sin dejar de mover, haciéndolo de esta forma, la bechamel no sabrá a harina. Esto se llama hacer un roux, se utiliza para espesar la leche y hacer una salsa suave.
Mezclamos con el pescado y añadimos la leche, seguimos moviendo con la cuchara de madera.
Se deja cocer en fuego medio y cuando empieza a hacer burbujas, bajamos un poco el fuego, un par de minutos antes de retirarlas del fuego, añadimos una pizca de nuez moscada y corregimos de sal.
Continuamos moviendo hasta que la salsa adquiere una consistencia cremosa y espesa, lo retiramos del fuego.
Cuando está frío lo metemos en la nevera, las croquetas salen mejor si se deja reposar la masa un día.
Formamos las croquetas con ayuda de dos cucharas.
Las pasamos por huevo
Después por pan rallado.
Hay que freírlas en aceite caliente y después dejarlas sobre un plato con papel de cocina absorbente, para que quitar el exceso de aceite.
Colaboración de mi hijo
Ayudaba a mi madre rodando las croquetas sobre el pan rallado antes de pasarlos a la sartén … recuerdos, recuerdos.
Reconozco que hago sola toda la primera parte, es decir la masa. A partir de ese momento las hacemos en cadena, tengo una máquina perfecta que las moldea y las pasa por el huevo, se llama «mi madre».
Mi hijo las pasa por el pan rallado y yo las voy friendo. Al final compartimos tiempo, conversación y disfrutamos todos.













Lo explicas con tanto detalle, que no dejas lugar a dudas de como se hace. Ahora a ver que tal me sale a mi.
Muchas gracias
Muchas gracias. Seguro que te sale fenomenal!!