Pate de morcilla

Posted on noviembre 8, 2017

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«Mamá ¿qué es eso negro?», – morcilla- «¿y eso… se come?»
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Yo entiendo que haya gente a la que no le guste comer morcilla, y si te describen lo que es, todavía menos; a quién le apetece pensar que esta comiendo sangre coagulada y cocida de cerdo, metida en una tripa del susodicho animal.

Pero vamos que algo tendrán las morcillas cuando Homero las nombraba en su «Odisea», Platón hablaba de ellas en sus escritos, son uno de los primeros embutidos de la historia, aparecen simultáneamente en todos los lugares el mundo en los que hay ganadería porcina, y además se mantienen actualmente en infinidad de recetas.

Pienso que es un producto con carácter y con un sabor que la diferencia de cualquier otro, bajo en carbohidratos, alto en proteínas, repleto de nutrientes esenciales y aporta dos importantes minerales deficitarios en las dietas modernas: zinc y hierro. Para darte un capricho de vez en cuando, ya que no se puede olvidar que es alta en grasas.

Debo reconocer que yo tarde mucho en apreciar su sabor, tal vez porque las únicas morcillas que entraban en casa eran las de patata extremeñas. Empezaron  a gustarme de verdad cuando probé las de Burgos y quede rendida a sus encantos con la morcilla de León. Ahora me gustan todas

Esta receta la he conseguido durante el verano en una cena de amigos, de esas en las que el reloj no marca las horas y el tiempo pasa inconsciente porque la compañía es buena y la cena un acierto. Pues bien como estaba contando al principio de la cena uno de los amigos se fue a la cocina y poco después apareció con una fuente con morcilla de Matachana  hecha en sartén , sin perder un momento comenzamos a untarla en pan; un sabor potente, un auténtico lujo que nos sedujo a todos. Hasta el punto que todos coincidimos en pedir que nos dieran morcillas, queríamos más.

Un entrante sencillo que queda listo en pocos minutos.

¿Qué necesitamos? 6 raciones

240 gr. de morcilla de cebolla, si son de León mejor
aceite de oliva
75 ml. de brandy
Pan para untar, el que más te guste, nosotros ponemos unas tostadas muy finitas y unos cuadraditos tostados con pasas que combinan muy bien con la morcilla por el contraste de sabores.

¿Cómo lo hacemos?

Lo primero es dar un corte a lo largo a las morcillas y desnudarlas (quitarlas la piel)

Ponemos en una sartén a fuego medio un chorrito de aceite de oliva,

Cuando está caliente añadimos las morcillas  y con una cuchara de madera las vamos desmenuzando, enseguida se ponen blanditas,

A los 3 minutos aproximadamente, añadimos el coñac, subimos un poquito el fuego y seguimos mezclando unos 4 minutos más, lo sacamos y listo para disfrutar. Hay que tomarlo caliente







Colaboración de mi hijo
Afortunadamente él entró en mi fase de encuentro con las morcillas de Burgos, … y a pesar de mirarlas con reparo cuando las probó se le quitaron todas las dudas. Le encantan, y estas de cebolla preparadas así son para él un disfrute. Además es un plato tan simple que lo puede preparar sin ningún problema.

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