Los quesos se van derritiendo y combinando con la leche, la maicena y las especias. Consiguiendo una salsa muy versátil, que puedes poner en sándwiches, verduras, huevos, tostadas..., se puede servir casi con cualquier cosa. Pero que queda ideal con la pasta y la carne.
Si no compráis los quesos rallados; lo primero es rallar el parmesano, la mozzarella y el emmental. Retiramos la corteza al queso gorgonzola y lo troceamos.
Debemos empezar echando el más duro y rallarlo. Lo retiramos y añadimos el siguiente queso y hacemos lo mismo con todos los quesos que queramos rallar.
Ponemos en el vaso la mantequilla y programamos 2 m. temperatura Varoma, velocidad cuchara.
Añadimos la maicena y programamos 1 minuto, temperatura 100º, velocidad 1.
Incorporamos la leche a temperatura ambiente o templada:1.- 10 segundos velocidad 6 2.- 5 minutos temperatura 100º C velocidad 1.
Salpimentamos, echamos el vino y la nata:1.- 10 segundos velocidad 6.
Añadimos los cuatro quesos rallados y una pizca de nuez moscada:1.- 10 segundos a velocidad 62.- 10 minutos a 100º C velocidad 2.
Si nos ha quedado demasiado espeso añadimos un poquito de leche, si está demasiado claro, dejamos cocer un poco más, siempre teniendo en cuenta que la salsa al final debe ser un poco más consistente que un yogur batido y que según se va enfriando espesa.
Notas
1.- Los quesos pueden variar, eligiéndolos según vuestro gusto personal, solo hay que tener en cuenta que deben ser quesos que fundan bien.Por ejemplo; queso blanco pasteurizado, Brie, Roquefort. El Parmesano lo puedes sustituir por un manchego, el gorgonzola por un queso azul y la Mozzarella por Brie. Puedes variar las proporciones, juega hasta hacerlo a tu gusto.2.- A mi hijo está salsa le encanta, se encarga personalmente de ir probando para comprobar el punto perfecto de espesor de la salsa, no hace falta ni que lo llame.