Un plato fácil, rápido y sencillo.Sirve para cualquier ocasión, con la ventaja de que se puede preparar con antelación, de hecho, está mejor de un día para otro. Y que en Navidad queda muy bien como entrante.
Con ayuda de un rodillo de cocina aplanamos y estiramos, cada una de las rebanadas de pan de molde.
Encima de cada rebanada de pan de molde ponemos una lámina de salmón y echamos unas gotas de zumo de limón.
Hacemos una crema batiendo con un tenedor; el queso, las gambas troceadas, los piñones, un poquito de cebollino partido, sal, pimienta, eneldo y el Brandy.
Extendemos esta crema con ayuda de una cuchara sobre el salmón.
Enrollamos el conjunto formando canelones, los sujetamos con un palillo y los metemos en el frigorífico como mínimo tres horas. De un día para otro también vale.
Cuando vayamos a servirlos los ponemos en una sartén con un poquito de aceite de oliva y tostamos el pan un poquito.
En la misma sartén doramos unos cuantos piñones y los reservamos.
Mientras atamos los canelones con una cinta de cebollino.
Los presentamos en una fuente con una cama de lechuga aliñada a nuestro gusto, los piñones que hemos dorado por encima y sobre ellos los canelones.