Un plato tradicional de Galicia, de pulpo cocido, que se aliña con sal, pimentón y aceite de oliva.Aquí tienes la receta paso a paso para que puedas disfrutarla con todo su sabor y en su punto perfecto de cocción
Congelamos el pulpo y lo descongelamos en frigorífico.
Limpiamos cuidadosamente el pulpo.
Preparamos los ingredientes.
Ponemos agua en una olla, que se ajuste al tamaño del pulpo, con el agua suficiente para cubrirlo a ras, laurel y un poquito de sal.
Llevamos la olla al fuego y cuando empiece a hervir a borbotones, "asustamos" al pulpo tres veces.
Metemos el pulpo en la olla y lo mantenemos a fuego medio unos 30 minutos.
Comprobamos el punto de cocción, pinchando con un palillo una pata a la altura de la cabeza.
Apagamos el fuego y dejamos reposar el pulpo en la olla, sin tapar, durante 20 o 25 minutos.
Pelamos y cortamos las patatas en rodajas.
En la misma agua de cocción del pulpo añadimos más sal (recordad que solo habíamos echado un poquito), introducimos las patatas y las cocemos durante 15 minutos, aproximadamente.
Si no quieres que cojan el color rosado puedes hacerlas en otra cazuela.
Cuando las patatas estén tiernas sácalas, escúrrelas bien y resérvalas.
Cortamos el pulpo con unas tijeras de cocina; las patas en trozos de 1 cm de grosor y la cabeza en trozos pequeños.
Lo típico es disponer las rodajas de pulpo en platos individuales de madera, pero si no tienes, prepara una fuente y coloca en el fondo las patatas y sobre ellas los trozos de pulpo formando una capa.
Aderezamos con un poco de pimentón, un hilo de aceite de oliva virgen extra y sal gorda al gusto.