Dividimos la bola de masa en dos partes, una más grande que la otra. La más grande la colocaremos en la base del molde.
Ponemos la masa sobre papel de horno, se estira sobre él, con ayuda del rodillo. Procurando que quede muy fina.
Voy a utilizar un molde rectangular, por lo que le voy a dar a la masa esa forma.
Transportamos la masa al molde, en el papel de horno.
Ponemos sobre la masa el relleno, siempre frío para evitar que la masa se reblandezca.
Estiramos con el rodillo la otra mitad de la masa, entre dos plásticos, para que nos quede superfina.
Retiramos el plástico superior, la damos la vuelta y la ponemos sobre la empanada, quitamos el plástico que ha quedado arriba.
Sellamos la empanada uniendo las dos masas, dándole pellizcos, la doblamos sobre sí misma y la aplastamos con un tenedor.
La pincelamos con huevo y la pinchamos con un tenedor para que salga el vapor al hornearse.
Precalentamos el horno a 200º C., la horneamos de 25 a 30 minutos, dependiendo de cada horno.
Si vemos que se nos dora demasiado, ponemos encima un papel de aluminio, para que no se queme la corteza, procurando que no esté en ningún momento en contacto con la empanada