En esta receta os explicamos como hacer unas costillas de cerdo al horno en su punto perfecto. Lo conseguimos gracias a la técnica del horneado a baja temperatura.Añadirémos a las costillas de cerdo una salsa de barbacoa casera que realza su sabor hasta un punto que no te imaginas.
Lavamos el costillar y lo dejamos secar por sí solo, con esto favorecemos que quede más crujiente
Pincelamos las costillas con aceite de oliva
Cortamos los ajos y el laurel en trozos y los ponemos sobre los costillares por ambos lados
Añadimos el romero o el tomillo. Olvidaros de la sal por el momento, si la utilizamos nos quedaría demasiado reseco
Envolvemos cada pieza de costillar en papel de aluminio, haciendo un papillote, sin que quede ningún sitio por el que se pueda escapar el jugo de la cocción
Metemos las costillas envueltas en papel de aluminio al horno mínimo doce horas a una temperatura de 80 ºC
Cuando ha pasado este tiempo, sacamos la bandeja de costillas del horno, precalentamos el horno a 200 ºC
Abrimos los paquetes con cuidado para preservar los jugos (que verteremos en un cazo), reservamos. Salen con un color blanquecino, no os preocupéis, al final quedarán perfectas
Mientras sube la temperatura del horno, añado sal al jugo de las costillas y lo caliento al fuego
Añado la mitad del caldo, encima de las costillas, y las meto al horno cinco minutos
Pasado este tiempo, doy la vuelta a las costillas y añado la otra mitad del caldo, por encima, y otros cinco minutos al horno a la misma temperatura
Sacamos las costillas y las pincelamos con la salsa barbacoa, las volvemos a meter al horno cinco minutos a la misma temperatura
Pasados los cinco minutos volvemos a sacar las costillas del horno y las pincelamos por el otro lado y otra vez al horno cinco minutos
Apago el horno y dejo las costillas dentro, hasta que las vaya a servir en mesa, aproximadamente diez minutos. El tiempo de poner la mesa
Notas
En el paso N.º 7, si tu horno no acepta la temperatura de 80 °C, lo puedes poner a 90 °C durante menos tiempo, unas 10 horas. En este tiempo no hay que hacer nada en absoluto, ni darle la vuelta a las costillas ni ocuparse del horno. De hecho, yo pongo el horno cuando me voy a la cama y me despierto con las costillas asadas listas.
Saco las costillas al horno a la mesa con unos cuencos individuales de salsa barbacoa, para que cada comensal pueda mojar a su gusto las costillas.