Para hacer las anchoas en salazón lo primero es conseguir unas anchoas de calidad. Después del trabajo y el tiempo que necesitaremos para disfrutarlas, no podemos echar a perder todo por utilizar unas anchoas normalitas. Además, la diferencia de precio no es exagerada puesto que antes de hacer la salazón, es un producto relativamente barato
Preparación de las anchoas para meterlas en salazón
Lo primero es echarlas un poquito de sal y guardarlas, durante 24 horas, en la nevera tapadas.
Van a soltar un montón de agua que sobra y que tiraremos.
Las aclaramos un poco, pasándolas por el grifo.
El siguiente paso es meterlas en salazón. Lo primero es quitarlas la cabeza
Para hacerlo sujetamos la cabeza y el cuerpo, rompemos la cabeza y tiramos hacía atrás despacio, para que al tirar salga también la tripa. Si queda algo de tripa no pasa nada.
Para hacer la salazón vamos a utilizar un recipiente que tenga tapa, si es de cristal, mejor.
A continuación, ponemos una primera capa de sal. Esta primera capa conseguirá dotar a la pieza de sal desde la parte inferior.
Una vez hecha la cama de sal, ponemos una capa de boquerones. Los cubrimos con sal y apretamos bien, para que queden prensados.
Repetimos capa de boquerones, capa de sal y prensado. Y continuamos hasta que terminamos los boquerones.
Añadimos una capa con más cantidad de sal que las anteriores, prensamos y tapamos.
Lo dejamos fuera del frigorífico, mejor en un sitio oscuro, mínimo seis meses, de esta forma nos quedarán perfectas de textura, sabor y con el color cobre tan característico de la anchoa.
Tercer paso: limpiar las anchoas y meterlas en aceite
Ya han pasado los seis meses, ahora toca limpiar las anchoas. Tenemos unas anchoas, perfectas y listas ...
Las dejamos durante 15 minutos en agua fría esto facilita que las podamos abrir para limpiarlas perfectamente de una forma sencilla y, sobre todo, muy rápida
Con ayuda de un estropajo, verde o de aluminio, quitamos la piel con cuidado para no destrozarla.
Cogemos la anchoa, la ponemos debajo del grifo, abrimos la anchoa por el lomo, con ayuda del pulgar haciendo suaves movimientos de adelante y atrás, hasta separar los dos filetes de la espina.
Una vez que la hemos limpiado, quitamos todos los pelitos (pequeñas espinas) que nos hayan podido quedar.
Las separamos en dos mitades y las limpiamos bajo el grifo.
Las dejamos entre dos láminas de papel absorbente para quitar toda la humedad posible.
Las ponemos en un táper, con tapadera, y las sumergimos en un buen aceite de oliva, las metemos en el frigorífico y a partir de las 24 horas (ya se habrán hidratado con el aceite) las podemos por fin disfrutar.
Notas
1.- No hace falta congelar las anchoas, ya que la salazón destruye el anisakis.